Los Ratones de Fray Martín

Según cuenta la tradición, cuando Fray Martín trabajaba como barbero y enfermero de Santo Domingo, habitaban dentro del corredor algunos Ratones que habían llegado junto con los Conquistadores. Se dice que los Nativos los bautizaron a estos pequeños "invasores" como "Hucuchas".

Fray Martín se encariño con estos Ratoncitos y los dejaba pasear alegando que son criaturas del Señor, sin embargo, estos, empezaron a multiplicarse rápidamente ya que los gatos, eran escasos en la ciudad.

Los Frailes incómodos por los roedores, inventaron varias trampas para atraparlos, pero no les fue muy bien. Fray Martín de Porres, a pesar de que estaba encariñado con los Ratoncitos, también puso una ratonera en la enfermería, y un día, un Ratoncito principiante que se sintió atraído por el delicioso queso, cayó en dicha trampa. Fray Martín, fue a ver la trampa, y al verlo, lo liberó y colocó en su mano para luego decirle:

"Vayase Hermanito, y diga a sus hermanos que no sean molestos ni dañinos. Vayan a vivir en la huerta que yo les llevaré alimento cada día."

El Ratoncito embajador, cumplió con enviar el mensaje y los ratones se fueron a la huerta.

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Al día siguiente, Fray Martín los visitó todas las mañanas llevándoles un cesto de comida o provisiones. Los Ratoncitos acudían como llamados por campanilla. Fray Marín tenia en una jaulita un Perro y un Gato que vivían en armonía. Tanto, que comían juntos del mismo plato.

Una tarde que comían en paz, de pronto el Perro gruño y el Gato se erizó. Sucedía que un Ratón, estaba atraído por el olor de la comida que se estaba asomando fuera de su agujero. Fray martín vio todo lo sucedido y les dijo a ambos:

Los animales de Fray Martín

"Cálmense criaturas del Señor."

Se acercó al agujero, y dijo:

"Salga querido hermano Ratoncito. Nadie le hará daño."

Y el Ratoncito sin mucha demora, salió y aceptó la invitacion. Desde ese día, comió en armonía en compañía del Perro, y el Gato.