Los Pollitos y el Sol

Hace mucho, una Gallina había pasado toda su vida en una bodega a oscuras debido a que sus dueños no tenían corral ni un jardín a campo abierto, solo un pedazo estrecho de tragaluz dejaba entrar un rayo de sol que dibujaba un cuadro dorado sobre el suelo. Aquella luz de sol, era suficiente para la felicidad de la Gallina, por otro lado, no recibía otras visitas mas que la de sus amos cuando iban a darle de comer. Un día, le dieron unos cuantos huevos para que incubara, y pasado muchos días, tuvo doce preciosos pollitos.

Día a día los pollitos crecieron rápidamente. Cuando ya eran lo suficientemente consientes, sintieron que la bodega era fea, y se reunían en el cuadrado dorado de luz que caía por el tragaluz. Un dia preguntaron a su mamá gallina:

"Mamá, ¿Qué es eso?"

"Es el sol mis niños." - Respondió la Gallina.

"¿Sol?, ¿Cómo es el sol Mamá?" - Dijo uno de los pollitos.

"Pues como lo ves hijito, es cuadrado."

"Queremos verlo Mamá." - Dijeron todos los pollitos.

"Es difícil mis niños." - Dijo la mamá gallina - "El sol está en el cielo muy alto, tendrían que estirar mucho el cuello para poder verlo."

Así, la Gallina enseñaba muchas cosas a sus Pollitos y les decía que no crean en otra cosa mas solo en ella. Los pollitos fueron felices como su madre, y se alegraban con aquella luz y con la verdad.

Cuando los Pollitos estaban cambiando de plumaje, la Gallina les invitó a comer y les dijo:

"La forma cuadrada del Sol, ha sido la gran idea de toda mi vida. Hijos míos, pronto mi vida se acabará en un comedor cuadrado. Sobre una mesa cuadrada, donde los convidados se limpiaron la boca con sus servilletas cuadradas con listones del color del sol. No olviden lo que les he enseñado mis hijitos. Si quieren continuar viviendo unidos, háganlo tranquilos y felices."

Al poco rato, vino la dueña de la Gallina; y se la llevó.

La Mamá Gallina fue a dar al comedor cuadrado, y como es de esperar, los Pollitos quedaron solos, y vivieron por un tiempo en paz, hasta que uno de ellos, que era el más ágil, atrevido y curioso, se estiró lo más que pudo y asomándose un poco por el tragaluz, vio el exterior, luego, regresó y dijo a sus hermanos:

"Hermanos, he visto algo increíble y extraño. Mamá estaba equivocada. ¡El sol es redondo y muy brillante!"

Los pollitos tras saber esto, se desconcertaron y se dividieron. Unos creían lo que les dijo su madre, y los otros creían en su hermano. Pasado el tiempo, empezaron a pelearse, odiarse y despreciarse. Entre tantas peleas, el Pollito explorador perdió uno de sus ojos por un picotazo. La vida de aquellos pollitos se volvió un infierno, y entre tantas peleas y discusiones, se sentían muy tristes.

Un día, el Pollito tuerto, viendo lo malo que fue descubrir el sol, dijo:

"Mis Hermanos, puede que yo este equivocado. Intentaré salir por una segunda vez."

Dicho y hecho, el Pollito se estiró y asomó su cabeza nuevamente, y vio con su ojo tuerto, y como era de esperar, no vio nada. Luego, se acercó a sus hermanos y les dijo:

"Mis Hermanos, ya vi todo y definitivamente no hay ningún sol afuera. El verdadero sol está aquí en nuestra bodega."

"¡Hurra qué bueno!" - Gritaron todos los Pollitos - "Sabíamos que tenia razón lo que dijo nuestra madre."

Habiéndose alegrado los Pollitos, se amistaron y así, siguieron vivieron felices de poseer la verdad: "Un solo cuadrado en su bodega."